jueves, 9 de septiembre de 2010

EL REMERO DEL MAR MUERTO

Un remero navega por el mar muerto,
En la brizna soledad,
Del tiempo detenido.

A lo lejos, atisba un montículo
Pero antes,
Debe cruzar esas aguas
Rosadas por la sangre.

Mira a los costados,
Mira hacia arriba…
Se percibe perdido en la nada,
En la profundidad misma
De su muerte.

Un remero navega
Por las aguas del mar muerto,
Siente la nostalgia en sí mismo
Y decide hundir su barca.



Autor: Darío Arístides Molina - “Píndaro”

miércoles, 14 de julio de 2010

trip (fragmento)
a eugenia
*
ni siquiera eso: ni siquiera viento, ni siquiera voz, ni siquiera, miro la calle como una infinita madrugada

*

afuera veo a los perros que ladran perros me llamo fuerte encallar en una esquina como en una isla desierta en medio del océano

*

sólo dos líneas: el frio es blanco como los ojos de mi madre que viene a visitarme de vez en cuando en un sueño

*

y quien era yo sino el que silbaba ente las guayabas a la noche siempre de noche, mis hijos corrían despavoridos bajo la pollera primaveral de mi hermana y la tocaban, y sus risas chocaban los arboles como el viento y yo silbaba, para que no vuelvan a salir de ahí, de donde siempre quise estar de alguna forma.

*

la felicidad no tiene estación no tiene color no tiene clima no tiene edad no tiene sueño no tiene infancia no tiene enfermedad no tiene sexo no tiene distancia no tiene años no tiene muerte no tiene tiempo no tiene imagen no tiene ojos no tiene sol no tiene nieve no tiene rutas no tiene altura no tiene aire no tiene noche no tiene hambre no tiene

*

Hay imágenes que no cesan:
Viel y sus piernas de camilla
Viel y sus piernas de camilla
Viel y sus piernas de camilla
Viel y sus piernas de camilla
Viel y sus piernas de camilla
Viel y sus piernas de camilla


*


Vos tenés la culpa de todo (gracias:)




*
Nos soñé desnudos casi comiéndonos en una habitación
de una casa de mi infancia
todo era distinto menos vos y yo
y fue como una larga y placentera pesadilla
compartida


*


vos eras el río. yo un pequeño duende caminando el mural del puerto, pateando la basura, columpiándose con el viento en los rincones. Toda la siesta como brazos abiertos, todo el viento desenredaba los pasos, barría los puentes, empujaba las canoas. quién sabrá desde cuando se esta soñando este sueño

Te miro sentada en las escaleritas de la rivera hipnotizada por el movimiento marrón del agua, el viento no te deja fumar tranquila pero no te importa, el viento te estira del pelo, sonreís, sos toda una infancia, recuperada, la mía también esta ahí por eso te dejo, te veo, desde atrás del muro de viento, del otro lado del rio de concreto paralelo al rio.


*
mi karma es la lluvia

*
Tus pezones todavía se encienden de rojo en la oscuridad del sueño
hay imágenes que no cesan

*

es necesario empezar un diario: bahía, julio 2008. esa fecha parece el futuro pero todo sigue tan igual como siempre. Anoche he bebido hasta el hartazgo y en el bamboleo de la borrachera me rompí la cabeza contra un adoquín. Un muchacho me levantó, me llevo a su departamento, me limpió la herida de la cabeza mientras miraba sus libros, editoriales conocidas, autores que conocía pero que no leeré nunca. Como te llamas le pregunté y me dijo Fernando, que nombre de mierda le dije y se rió. Desapareció por un instante y se volvió con una bata roja de seda, su cuerpo era esbelto y tenía una erección que se marcaba en la bata. Sin decir mucho me invito una botella de vino que estaba hasta la mitad, cuando la levanté sobre mi boca se apresuró a desprenderme el pantalón y a chupármela, no aguante la risa y escupí el vino mientras el muchacho seguía en lo suyo, esta historia es conocida le dije y me mostró la dentadura con mi miembro rígido separándola. Le apreté la cabeza hacia adentro en el final y luego le dí una soberana golpiza hasta destrozarme las manos en su cara simétricamente perfecta. Con la botella un poco cargada y el miembro aun afuera, mire su cuerpo inconsciente tendido sobre las baldosas blancas, su sangre ganaba espacio lentamente o era su bata que se iba derritiendo, no estoy muy seguro, pero lo que si le dije: yo también soy un ladrón de bukowski, di la vuelta y me fui dando tragos, chocando las paredes de lado a lado por el largo pasillo

*


Extraviados estábamos en el suelo adormecido por las hormigas, en el grito ahogado de los árboles, tenía los tendones tan tiesos que cada caricia tuya me sacaba una melodía. Te dolía el cielo tan limpio en las venas celestes de los ojos, se retrataba todo ese cielo como un abrazo que desde ese día me atrevo a mirar cada mañana.


*

La carretera de los incendios
Veo la noche desde una botella, es negra brillante, es una serpiente.
Veo la noche, un canto como un aullido. Respirar tan hondo hasta que la inmensidad resquebraje los pulmones y luego dejarla salir libre entre el pasto hasta que corte filosa el asfalto gris como a una cinta de ceniza. Nuestras voces seguirán rectas hasta que ellas mismas decidan desvanecerse.
Hemos disparado una canción hacia el universo.
fernando acosta

lunes, 12 de julio de 2010

la resistencia

esto era todo llano
hasta allá
viera usted
qué lisito el potrero.
ya no vienen ni las mariposas
de lo perforadas que les quedan las alas.
y esto así, todo calado por la nieblina
de bien temprano a la mañana.

yo sabía tener de todo: conejos,
chivatos, lechoncitos,
qué v'hacer, si ni los perros
-que no son ningunos tontos-
quieren tomar d'ese agua.

yo soy nacido y criado aquí
qué me voy a ir, ¿me entiende?



eugenia segura

domingo, 11 de julio de 2010

Desde Córdoba.....

Amigos despues de un tiempo comparto algo con ustedes

Caballos III

El eco del relincho resuena en mi memoria.
Los pastos aún esperan.
El sol ya no pasea en su carro
los caballos, no vuelven
se han ido
en los contornos del tiempo.
tras las agujas de la historia.


Juana Azurduy

Un sable con perfume a pachamama
guía al ejercito.
No tiembla ante la sangre.
Sus ojos calcinan al enemigo.
En su vientre
hay un grito de libertad
por nacer.

jueves, 8 de julio de 2010

Bukowski



Hay dos espejos, uno al lado de otro, en ángulo y Hank desde ambos, me habla desde ambos en el español neutro de las películas viejas, de las traducciones mexicanas, los poetas borrachos somos así, no podemos andar abrazándonos por la calle con niñas bien, somos grandes poetas borrachos y andamos tomados de la mano por New York con prostitutas baratas, despeinadas por algún trabajo (los espejos se reproducen ya son cuatro) con prostitutas baratas que nos dicen que nos aman, que nos acarician el cabello y despiden olor a tabaco y alcohol, que llevamos a nuestras casas cuando los vecinos se levantan para ir a trabajar (ya son más de diez los espejos) y les hacemos el amor con todo el que llevamos dentro, aunque sabemos lo que viene, y es así. Al medio día siguiente, nos levantamos con resaca y encontramos la cama desecha y la billetera vacía y no miramos hacia fuera, sabemos, sabíamos desde la noche anterior, que el auto no está allí, que estará a unas cuadras porque no tenía gasolina. Vamos al baño y después de vomitar encendemos la luz y nos miramos al espejo, nos miramos al espejo y nos decimos pobre imbécil. Nos miramos al espejo con los ojos entrecerrados por la resaca y la luz de la lámpara de 75 watts y nos decimos con rabia POBRE IMBÉCIL. Cogemos la botella de wisky que está en la cisterna porque sabemos, sabíamos desde la noche anterior, que no hay más botellas en la cocina, ella se las llevó. Y tomamos un vaso de wisky. Tomamos del vaso no de la botella, eso es para pendejos. Y ponemos Chopin u otro de esos hijos de puta que nos hacen llorar y tomamos otro vaso de wisky (ya perdí la cuenta de los espejos) y con el wisky en la mano nos sentamos a la máquina a escribir un poema sobre una muchacha bien con la que estamos sólo para romperle el corazón, para hacerle daño, para sentirnos mejor sabiendo que hay alguien más imbécil que nosotros y la dejamos allí sintiéndose la peor mierda por no habernos salvado ¿salvado de qué? Los poetas borrachos, los grandes poetas borrachos somos así, los grandes poetas borrachos somos unos canallas. Yo no soy así, le digo y los espejos que ya son miles se siguen reproduciendo de manera infernal. Yo no soy así le repito a los infinitos Bukowskis que se amontonan en los infinitos espejos que reproducen su imagen. Entonces no un eres un gran poeta borracho. Nunca quise serlo, le digo. Entonces no eres un poeta, me dice como si no me hubiese escuchado y lanza un enorme puñetazo, infinitos puñetazos que salen disparados hacia mí con violencia y me despierto. A mi lado mi novia llora todavía. Le beso las mejillas y siento el hermoso gusto de las lágrimas en mi lengua. Mi hija duerme en la cama de al lado como si el mundo fuera un lugar seguro.
fede torres; formosa

martes, 29 de junio de 2010

"La piel de la heredad" de Nico Gómez

LA PIEL DE LA HEREDAD


Tengo en el terruño violentado de mi piel
una biósfera nacida a destiempo
y (enfrentado) un bufón burlesco llamado CAREM.


Mi madre, Doña Rosa, sabe que no es nada bueno.


Tengo en mi cáscara de dermis
al fuego ausente (pero vivo)
de este abolengo callado.


Turbia-y-embroncada de impotencias,
la natura que me posee
harta está de las mierdeces sanguinarias y contaminantes
de los que sobre las tumbas memoriosas
y sobre los que aún respiramos,
defecan todas sus inhumanidades.


FERMOSA, quedate quieta.
Así, así, quietecita, quietecita…
Quedate quieta, muy quieta,
que así te quieren los lobos que te sanguijuelean
sin ¡¡¡ASCO NI PIEDAD!!!
(No conocen el amor de Cristo ni de la humanidad tampoco).


Hay también un tanino mugriento
que, juntamente con las siglas (PCB) de la muerte,
ha cancerenijado a esta curva del río,
hasta dejarla exhausta de dolor, agonía y enfermedad.

INNECESARIOS.


Tengo un apellido simple
y los Don Nadie habitan mi sangre.
Esos.
“Los plusválidos de las eses”.


Tengo en la planta de mis pies
al núcleo de mi estirpe.
No a la planta que pretende nuclear podredumbre;
asesinar a la biósfera nacida a destiempo;
y carcomer (literalmente)
las entrañas de las vidas y los sueños.

¿Poema?
¡No!
Alarido de protesta y desahogo.
Aun cuando se pierda entre tantos y de nada sirva.


Ojalá Dios incline su oído
y derrame su misericordia.
Y su ira.


Fermosa, FERMOSA,
FERMOSA…
“Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo”.
CAREM (uno de los lobos apocalípticos).
Viene…


¡¡¡ NO LO DEJES ENTRAR!!!


Nicolás Gómez. Formosa.

sábado, 29 de mayo de 2010

SUEÑARIO
(fragmento)



soñé que Rocío y yo huíamos con temor pero sin prisa de una capillita donde un muñeco de poe leía un poema ante unos feligreses demacrados y yonquis. fuimos a fumar una hierba poderosa de color verde y rojo a una rivera de olas agitadas. en la orilla de enfrente nos saludaban las siluetas de nuestros amigos que rápidamente eran devorados por una furiosa y espesa niebla


*

soñé sentir la enorme tristeza de una amiga que estaba a cientos de kilómetros de distancia y por traveling con mi mochila azul viajaba hasta ese día blanco en donde ella se encontraba llorando en un balcón, sin verme. antes de subir un hombre rubio y flaco me detuvo y me pidió que la cuidara y después se marcho tranquilo colina abajo. no se porqué pero supe al instante que era su padre que había muerto

*

soñé a paganini tocando en el jardín de atrás de mi casa. el arco de su violín espolvoreaba un polvo blanco a su alrededor y junto a él la sombra inmensa de belcebú bailaba encabritada. el diablo sonriendo me dijo que podía acercarme sin temor. yo le respondí que no tenía porqué temer, él si

*

soñé a alejandra llorando junto a una ventana. las lágrimas que caían de sus ojos celestialmente celestes se hacían estalactitas de hielo en sus mejillas

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soñé que sally man me tomaba fotografías desde el interior de un espejo sin que me diera cuenta. cuando la noté rompió el espejo con una piedra. en los pedazos me vi niño, hermoso y desnudo

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soñé a kafka y a burroughs parados en las dársenas de la terminal de resistencia. sólo estaban los dos en medio de la terminal vacía y se miraban fijamente como en un duelo. ni siquiera los perros se atrevían a ladrar

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soñé a un profesor amigo dando clases a salón lleno en una universidad de pasillos conocidos pero nunca antes por mi transitados. mientras decía con énfasis frases inconexas una hermosa mujer le quitaba una y otra vez la cara revelando detrás una igual y repartía las mascaras a los alumnos

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soñé a homero

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soñé a mi madre durmiendo bajo la luz amarilla de un foco y me invadió una tristeza absoluta

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soñé a hesíodo fumando paco en un baldío de mi barrio

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soñé a aristófanes durmiendo con job en una cama de sábanas púrpuras

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soñé un alma

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soñé a ian curtis colgado del cuello en su buhardilla en las afueras de manchester. escribía en un rollo de papel higiénico mientras me arrojaba una mirada explosiva

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soñé una ventana alta en medio de una oscuridad abismal que mostraba el desliz sutil de las nubes de un cielo de verano

"En la punta del pie el salto"
Lispector
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inducidos por la escritura de bolaño, pizarnik, clarice Lispector, lautreamont, carroll, entre otros, con amigos empezamos un diario que podriamos denominar "sueñario". absolutamente nada es arbitrario en este juego, quien quiera participar, bienvenido.

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BAR

No me viste cuando entraste al bar, estabas hermosa y sola y pediste un blenders con la naturalidad de los conocedores aunque solías detestar el whisky. Sin hielo por favor, como los que saben. Afuera llovía y pensé que no ibas a dormir sola esa noche. Sacaste un cigarro delicado fino y lo sostuviste apagado entre los dedos esperando a que se acercara alguien a encenderlo.
Ella se te acercó suavemente, como el desliz de una sombra, te dio fuego con esa sonrisa de costado y me di cuenta de que no dormirías sola. No me viste. Ella si me miraba mientras te decía algo, simpatías, halagos, embrujos, mientras tomaban del mismo vaso. Tiraron un billete de 10 cada una y salieron como si no lloviera, riéndose de todo y de todos.
Seguro te habrá besado, te habrá chupado, te habrá lamido con fuerza mientras te tapaba la boca y después mientras fumaban en la cama, esa que compramos juntos, te habrá preguntado por mí para que le dijeras que ya me habías olvidado o que era un pésimo amante y luego te dieras vuelta para que te abrazara de atrás y con el sonido fino de sus respiraciones se durmieran mientras la lluvia seguía golpeando las ventanas y yo en el bar mirándola caer, pensando en todo esto.
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fernando acosta